Gabo sonríe. Gabo es aplaudido. Gabo levanta, humildemente, el trasero y el mundo, solícito, se lo besa. Porque sólo lo ha repetido una centena de veces, Gabo aprovecha el Congreso de la Lengua Española para recordarlo: era como nosotros pero escribió de pronto, casi mágicamente, su novela emblemática. Bonita cosa.

Para no decirlo yo, cito una declaración del cubano Antonio José Ponte: basta leer en paralelo Pedro Páramo y Cien años de soledad para descubrir de qué lado descansa de veras la literatura. Una virtud tiene Gabo: desnuda la tontería de casi cualquiera. Escritores que uno creería inteligentes se suman, sin rigor, al coro: aplauden, dan palmaditas, redactan los elogios más cursis. Algunos, torpes, afirman que Cien años de soledad “revolucionó” la literatura. ¿En serio? Como si escribir una prosa amena e imaginar una fábula melosa hicieran de uno un Franz Kafka o un Raymond Roussel. García Márquez no tiene siquiera escuela: se consume en sí mismo. Como no funda una literatura, es imposible seguirlo. Continuar su estilo, llevar apenas un poco más allá sus maneras, supone sumirse en el cursi patetismo del realismo mágico.

Quien conoce a Gabo no deja de presumirlo. Yo lo presumo: hace poco me topé, en una librería, con Gabo. Era una tarde cualquiera. Si llovía, lo he olvidado. Recuerdo, eso sí, su despeinada melenita blanca y sus blancos pants de algodón, un tanto parecidos a los del Comandante. No me acerqué al Nobel pero puedo asegurar, pese a la distancia, que no brillaba ni flotaba. Lucía común, como mi tío de Coacalco o el desdeñado abuelo de Celaya. Pensé: ah, Gabo, y después pensé cualquier otra cosa.

Comentarios

3 comentarios para “Gabo”

  1. Catalina en Abril 11th, 2007 12:56 am

    Hola
    Yo también opino lo mismo de Gabriel Garcia, me parece común y corriente y no merece todo lo que se ha hecho por él, hasta el canal 22 que yo respetaba se volvio su fan, ni hablar…

  2. Juan Carlos Moya en Noviembre 8th, 2007 4:47 pm

    Amable amigo Lemus, Gabo, García Márquez sí reinaugura en 1967 la literatura en Latinoamérica: como si fuera un Colón mestizo instaura para el mundo el calor y la música de la letra americana.
    Cien años de soledad es un patrimonio que no merece pedrada ni barricada. Para qué trompearse con una ciudad que nos pertenece a todos, con el universo de un escritor que con su pluma, como si fuera el machete de José Arcadio Buendía, adecentó el terreno y permitió que el mundo, Europa incluida, visualicé nuestras geografías y nuestra cocina literaria.
    Después de la magna novela, la crítica y la menguada letra europea nos ubicó en la palestra para examen y para negocio literario.
    ¿No es también un mérito abrir fronteras y forjar una percha para todos los latinomericanos en el mundo?
    El mundo de la literatura no solo es un boxeo de escupitajos con el fin de aniquilar a mexicanos o colombianos. Si leería Su comentario es sectario, virulento y mezquino, como el de un hincha de fútbol. Rulfo, el grande de América, es grande porque entendió su geografía y levantó su universo. Jamás tuvo pesadillas con las construcciones y edificios de sus vecinos escritores. Usted sí, no duerme, no tiene paz.
    Mi nota proviene del Ecuador, un país vecino de Colombia. Al leer Cien años de soledad y los otros libros de Gabriel García Márquez (GGM) entiendo que este libro no le pertenece a un solo país, mucho menos, ya, a GGM. Ahora, Cien años…, es una obra que fue un viaje en busca de la palabra mestiza, de la reconquista de nuestra región. La magia radica en haber dejado a Colón montado en su vieja carabela envejecida. Desde esa figura la independencia de los escribas latinoamericanos, con GGM al frente, cada uno, desde Onetti, Vargas Llosa, Carpentier o Rulfo, iniciaron la conquista del orbe literario desde las Indias.
    Además, en la mano de Gabo radica ella semilla del Génesis, ese reloj de arena que tiene la memoria literaria, los ecos de Faulkner (a quién también es difícil seguir a su mismo paso y cuya escuela, por sus altos exámenes de prueba, no admite alumno), en la obra de nuestro escritor amerindio se reconstruye la sangre golpista y corrupta de quienes ahora votamos en democracia. Si usted lee con atención la novela, Gabo ya describe el perfil del guerrillero (alguien muy parecido a usted). Es que en Latinoamérica parece que nos empecinamos en armar golpes de estado, lanzar granadas y piedras contra nuestros padres, maestros o tutores, como usted
    Amigo Lemus, no se quiera tumbar a un grande para comer la carne del gigante. Así, jamás usted crecerá un centímetro.

  3. Doug en Diciembre 13th, 2007 10:25 pm

    He seguido con mucho interés la discusión. Por un lado estoy de acuerdo con que Márquez tiene un par de libros muy respetables. Por otro lado también estoy de acuerdo en que ha sido horrorosamente sobrevalorado desde el punto de vista de la temática pintoresca.

    Poco se habla de las cualidades literarias de Márquez, antes se habla de latinoamérica, geografía, mestizaje, amerindio, palabras que, hablando de literatura, me producen un intenso escozor y delatan lo profundamente pueblerinos que somos.

    Cuando se hable de ello, de la obra, se sabrá que Márquez usa el lenguaje correctamente, pero no lo domina con la maestría de muchos otros grandes.

    Eso es lo importante y cuando se dice la verdad no tienen por que buscarse resabios de resentimiento o vanidad y peor aun ser groseros.

    Nuestras vacas sagradas son, por desgracia, demasiado flacas.

    Saludos cordiales,

    Douglas Coronel

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