Publicado hoy en Día Siete. 

¿Qué decir? ¿Qué decir de Luz silenciosa (Stellet licht), el tercer largometraje de Carlos Reygadas, a cuatro meses de su estreno en México? Acaso esto.

Una familia menonita, toda blancura y rigidez, desayuna silenciosamente sentada a una mesa. Cuando los hijos y la madre se marchan, el padre permanece en la habitación y rompe inesperadamente en llanto. Pronto descubrimos que el matrimonio es precario, que el hombre sostiene una relación adúltera, que las cosas no permanecerán de mismo modo por mucho tiempo.

Sorprende que un cineasta tan arriesgado como Carlos Reygadas (ciudad de México, 1971) haya optado por una trama tan tópica. Sorprende, incluso, que haya una trama. Es extraño: un cerrado pueblo menonita de Chihuahua abre sus puertas a Reygadas y Reygadas, en vez de registrar su microcosmos, decide narrar un anodino triángulo amoroso. En lugar de filmar las vidas y los gestos de aquellos hombres y mujeres, tiene una idea: que actúen. Y desde luego actúan malamente. Y desde luego la trama –así ocurra entre los menonitas– no se levanta un centímetro del suelo. ¿Una anécdota sublime? Acaso sólo al final, cuando Reygadas imita al Carl Theodor Dreyer de Ordet (La palabra) y el espíritu vence a la materia. ¿Una historia sugerente? Más bien lo contrario: algo elemental y masticado. El defecto más grave, sin embargo, no es dramático sino moral: una flagrante contradicción ética. Por un lado, Reygadas es humilde: se sabe un invitado y, en consecuencia, no critica ni pretende interpretar el mundo menonita. (En Japón y Batalla en el cielo intenta, lastimosamente, lo contrario: escudriñar, a través de una narración simbólica, el “alma mexicana”.) Por el otro, es arrogante: ordena, dirige a los habitantes, acomoda su realidad en una trama común y preconcebida.

¿Por qué no, mejor, una serie de estampas? ¿Por qué no una cinta episódica, apenas sujeta a un guión, capaz de armarse en la marcha, al ritmo del pueblo? ¿Por qué no una película con más secuencias como aquella, espléndida, en la que una familia se baña, plácidamente, en un estanque?

Pero estéticamente. Pero estéticamente no hay sino hallazgos. No unos pocos y triviales: muchos y hondos. Esa primera imagen, por ejemplo: un amanecer lento y promisorio, magistralmente fotografiado por Alexis Zabe. Ese último cuadro, desde luego: un atardecer lento y definitivo. Entre una imagen y otra, una película toda luz: no iluminada por repentinas llamaradas sino permanentemente encendida.

Carlos Reygadas en una entrevista con Fernanda Solórzano: “No le temíamos al preciosismo porque así era la materia. El entorno era tan hermoso –las casas por dentro y la naturaleza por fuera– que sólo había que filmarlo de una forma correcta. Creo que una de las cosas más poderosas del cine es el encuadre. Más que la luz, incluso. Aquí encuentras frontalidad o lateralidad y simetría, porque así construyen los menonitas. Decidimos no usar luz artificial. Usamos los focos de las casas, pero no hay iluminación de cine. Así que si parece que estás viendo un cuadro de Vermeer es porque si filmas un lugar con esa gente, esas casas y esa luz, necesariamente se va a parecer a un cuadro de Vermeer.”

Se sabe: cámara fija, planos morosos, estética minimalista. Se conoce: las tomas, tan premeditadas y rotundas, se cierran sobre sí mismas y fluyen con poca eficacia. Así está bien: Luz silenciosa no es una película eficiente pero es algo más grande: una pieza de arte. Como una pintura de gran formato, no exige ser vista sino contemplada. Hay tiempo para hacerlo: las imágenes se posan durante minutos en la pantalla (hay que verla en una sala de cine) y uno, el espectador, enriquece o no el cuadro con su mirada. Ése es el asunto: hay quienes descubren maravillas mientras contemplan una noche densamente estrellada y hay quienes sólo se aburren.

¿Para qué ensañarse con los defectos dramáticos de Luz silenciosa cuando algunas de sus imágenes sugieren bastante más que tantas historias correctamente narradas?

Uno se cansa de celebrar recurrentemente la eficacia. Eficaces los artesanos, los productores, Alfonso Cuarón y compañía. Aplaudamos el genio y hay genio, es claro, en Luz silenciosa. Cosa rara: la gracia decidió alojarse esta ocasión en la obra de un cineasta imperfecto y pedante, autor de otras dos películas, por lo menos, malogradas.

Entonces: ¿Luz silenciosa sí o Luz silenciosa no? Luz silenciosa sí, tajantemente.

Comentarios

4 comentarios para “Luz silenciosa”

  1. Doug en Enero 28th, 2008 3:14 pm

    don rafa:

    Una serie de estampas para conocer a los menonitas sería lo último que me gustaría ver. me parece que el pana Reygadas toma el camino correcto al no fijarse en las particularidades superficiales de sus personajes: raza, geografía, idioma. Reygadas va a lo que va, su audacia se agradece, y, en esta LS se agradece que haya tenido la audacia de olvidarse de sí mismo y que contemple y nos deje contemplar. Lo que viene después me parecen son problemas del cine como medio, medio imperfecto pero donde la gracia, por lo visto sí puede vivir.

    Saludo,

  2. Alejandro en Febrero 1st, 2008 12:15 pm

    Ay Lemus, Lemus… tu y tus “criticas”. Te propongo algo, porque no te pones a escribir el libro o a filmar la pelicula que redefinira y revolucionara la literatura y el cine? Por todo lo que leo en tus textillos, sabes exactamente como hacerlo. Tu lo harias mejor que nadie. Porque eres tan egoista, Lemus? Vamos, enseniale ya a la humanidad como deben hacerse las cosas, ten piedad de nosotros, Lemus.

    (mi teclado no tiene acentos, asi que ni empieces a elaborar una “critica” hacia mi ortografia)

  3. Doug en Febrero 3rd, 2008 8:21 pm

    Dijo Faulkner que el crítico siempre estará en un nivel inferior al del artista porque lo que escribe conmoverá a todo el mundo, menos al artista. ¿Quién soy yo para no estar de acuerdo con el viejo maestro?

    Y sin embargo… me parece que a pesar de depender tanto de la obra criticada, la crítica es un mundo un poco aparte. Por eso pienso que así como la obligación del novelista es escribir buenas novelas y la del poeta escribir buenos poemas y la del realizador hacer buenas películas me parece que la función del crítico es la de escribir buenas críticas. Y si hay gracia, como en este caso, mejor.

    ¿O es que acaso para ver y criticar un partido de fútbol se necesita ser Maradona?

    En fin, un saludo a toda la tropa,

    DC

  4. mancha en Febrero 4th, 2008 8:35 pm

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