Nov
26
Sé que me repito pero él también se obstina.
Está en Guadalajara. Está en Guadalajara y no hace nada.
No lee, como acostumbra, su sobado discurso sobre el milagro de ser sí mismo. No presenta libro alguno ni habla, para qué hacer el favor, de otros libros, otros autores.
Está, sencillamente. En todos y cada uno de los diarios. Al lado de Felipe Calderón. Levantando el brazo de Fernando del Paso. Acompañando a su amigo Álvaro Mutis.
¿Qué hace? ¿Celebra o legitima o es celebrado?
Se obstina. Se obstina en seguir siendo lo que ya es:
¡El Escritor Institucional!


Hablas de Fuentes y García Márquez, verdad?, te refieres a ambos ejemplos de decadencia literaria, no es así?
O con lo de escritor institucionalizado podría referirse a tantos.
¿Por qué no a Vargas Llosa, quien de homenaje en homenaje se preocupa más por su peinado que por sus novelas?