Nov
22
¿Cómo explicar que uno lee, inadvertidamente, Meridiano de sangre y, de pronto, las letras se deslizan y reacomodan y componen ya no Meridiano de sangre sino, digamos, Luz de agosto?
¿Cómo explicar, mejor, que no reconstruyen Luz de agosto sino la sensación, exacta, de haber leído, en la adolescencia, Luz de agosto? Aquella tipografía. Aquel papel. Aquel sopor dichoso.


Extraño, o no muy extraño, en realidad, entonces, que las primeras páginas de All the pretty horses recuerde tanto a Santuario a esa casa oscura llena de contrabandistas de licor donde Temple perderá lo que le queda de inocencia.
Saludo.