Ago
18
Es ahora cuando empiezo a lamentar el no tener vocación periodística. De tenerla, cómo haría sufrir a mis enemigos. Caminaría, por ejemplo, los pocos metros que separan a mi departamento de la plaza Hidalgo –el centro– de Coyoacán y tomaría nota del desastre: la plaza devastada, los tres o cuatro trabajadores que de vez en […]

