Ago
18
Es ahora cuando empiezo a lamentar el no tener vocación periodística. De tenerla, cómo haría sufrir a mis enemigos. Caminaría, por ejemplo, los pocos metros que separan a mi departamento de la plaza Hidalgo –el centro– de Coyoacán y tomaría nota del desastre: la plaza devastada, los tres o cuatro trabajadores que de vez en vez cavan y de vez en vez platican, la lentitud e irresponsabilidad con que se “renueva” el núcleo de un barrio. Perseguiría, mejor, al delegado y escribiría una crónica de uno de sus días: cómo se divierte el desdichado mientras los demás, los habitantes de Coyoacán, padecemos su inexplicable ocurrencia de “arreglar” al mismo tiempo, y sin prisas, todas las calles del centro. Es posible que una puntillosa investigación periodística descubriera dificultades imprevistas en la obra: que el drenaje, que los materiales, que la llovizna –y cómo trabajar con chipichipi. Pero hay un rumor y yo lo creo: que se trabaja lentamente –o mejor: no se trabaja– en la reconstrucción de la plaza porque el objetivo del delegado es desesperar, fatigar, a los vendedores ambulantes que amenazan con volver a ella. Delegado cretino. Ahora que lo pienso, es buena cosa no tener vocación periodística y afirmar sin más, confinado a la fuerza en mi departamento, que el delegado Heberto Castillo Juárez es un necio.


Pues yo coincido contigo. Creo que Heberto Jr. lo que busca es hacer más lentas las obras en un afán de darle la contra a lo artesanos que realmente cumplir con una renovación adecuada y puntual. Es desesperante encontrar esas máquinas desazolvadoras que sólo entorpecen la circulación; espero que termine pronto y se deje de m+madas.
A los necios se les golpea, se les ignora.
pues yo tambien coincido, aunque yo me pregunto para que? si la verdad los artesanos de coyoacan son los que daban vida a la plaza sin ellos es simplemente otra plaza más, aparte es una forma de trafajo que no hacia mal a nadie. Y yo espero que se acabe rapido esa construcciones ya que yo estudio por alli y e llegado a lastimarme varias veces por los materiales que dejan tirados.
últimamente parece que los “necios” salen hasta por debajo de las piedras… habría que echarle un ojo a Oaxaca, a su Av. “Juárez”, por ejemplo.