Entre los restos del año, cuatro o cinco notas abandonadas distraídamente en un cuaderno:

No validar un pensamiento si no es levemente escatológico.

Los tópicos: ¿cansancio del espíritu o fatiga del idioma?

Nostalgia de cuando los escritores escribían para sus vecinos.

Admirar la naturaleza, disfrutar los viajes, padecer el amor y escribir, sin embargo, una prosa ácida, desencantada, opuesta a los tópicos románticos. Ése, el camino: ser el escribano de alguien más lúcido, menos común, que uno mismo.

La existencia física de las cosas.

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